Tras alcanzar las 100 internacionalidades con su país —un récord—, el capitán de Sudáfrica, Aaron Mokoena, manifestó su eterna gratitud hacia dos personas que le han ayudado a triunfar con la selección: su madre y el legendario futbolista sudafricano Jomo Sono, el “Príncipe Negro”.
Mokoena alaba a su progenitora por haber sabido educarlo en una zona asolada por la pobreza como las calles del Vaal, en las afueras de Johannesburgo. Y considera a Sono una figura paterna, que no sólo le dio la alternativa en el fútbol profesional, sino que asumió el papel de mentor y le ayudó a tomar algunas de las decisiones más difíciles de su vida. Sono fue uno de los mejores jugadores de Sudáfrica, elevándose a la categoría de ídolo, pero nunca llegó a exhibir su calidad en el escenario global, ya que por aquel entonces Sudáfrica se encontraba aislada internacionalmente. Es el hombre cuyo olfato para detectar talento ha ayudado a varios de los mejores futbolistas del país a labrarse un nombre en el extranjero.
“Para mí es un momento bastante emotivo, estar aquí sentado y saber que voy a jugar más de 100 partidos con mi país, es algo muy emocionante”, señaló Mokoena antes del encuentro que su equipo venció por 5-0 ante Guatemala y en el que alcanzó ese hito. “Siendo un muchacho del Vaal, nunca habría soñado con esto. Pero debo agradecérselo a mi madre, la mujer que tanta fuerza me dio y me respaldó en todo momento”.
Luego Mokoena quiso hablar de Sono: “¿Qué puedo decir de él? ¿Por dónde empiezo? Jomo es una leyenda, es uno de los mejores jugadores que haya dado Sudáfrica, pero en mi caso ha desempeñado la función de un padre y un mentor. Ha ejercido una influencia enorme sobre mi carrera. Cuando mucha gente me criticaba, Jomo me respaldó, no muchos lo han hecho en todo momento. Nunca se olvida a la persona que te ofreció la oportunidad de expresarte dentro de un campo de fútbol, y a mí me la proporcionó Jomo. Es una leyenda, supone un ejemplo para mí”, declaró emocionado en exclusiva a FIFA.com el hombre a quien llaman cariñosamente “Mbazo”.
Al crecer, Mokoena se ganó la reputación de defensor contundente en las entradas, que a menudo era una pesadilla para los atacantes rivales. En los antiguos distritos segregados, recibió el apodo de “Mbazo” (“hacha”), debido a su dureza. Fuera de la cancha, sin embargo, no deja de ser un caballero de tono suave y, según él mismo admite, “un niño de mamá”. En su país normalmente levanta opiniones encontradas, pero ahora ha inscrito su nombre en los libros de récords al actuar en 100 encuentros con los Bafana Bafana.
Mokoena alcanzó ese registro en el flamante Estadio Peter Mokaba el 31 de mayo, vistiendo una camiseta especial con el número 100. Una merecida recompensa para un hombre que lleva más de un decenio esforzándose y sirviendo a su país con distinción. Su periplo empezó en 1999, cuando, a los 18 años, hizo historia al convertirse en el jugador más joven convocado por el combinado sudafricano. No tardó en comparársele con el legendario defensa Lucas Radebe, quien vivía entonces sus últimos años con la selección. Después de que Radebe colgase las botas, el brazalete de capitán pasó por varios jugadores, pero el seleccionador de aquella época, Stuart Baxter, pronto decidió entregárselo a Mokoena, en un momento en que Sudáfrica intentaba obtener el pase a la Copa Mundial de la FIFA 2006.
Lo mejor de su trayectoria aún está por venir
Mokoena habló abiertamente con FIFA.com acerca de sus peores momentos y sus mayores orgullos con los Bafana Bafana. “Para mí, la mayor decepción fue no conseguir la clasificación para la Copa Mundial de la FIFA Alemania 2006. Me dolió mucho”, dijo. “Pensaba que no me recuperaría. En ese periodo pasaron muchas cosas. Luego, otro momento fue cuando me tuve que retirar del plantel en 2008, en vísperas de la Copa Africana de Naciones, me resultó muy duro, pero había muchas razones”.
Mokoena habló abiertamente con FIFA.com acerca de sus peores momentos y sus mayores orgullos con los Bafana Bafana. “Para mí, la mayor decepción fue no conseguir la clasificación para la Copa Mundial de la FIFA Alemania 2006. Me dolió mucho”, dijo. “Pensaba que no me recuperaría. En ese periodo pasaron muchas cosas. Luego, otro momento fue cuando me tuve que retirar del plantel en 2008, en vísperas de la Copa Africana de Naciones, me resultó muy duro, pero había muchas razones”.
Pero tras la lluvia siempre vuelve a salir el sol, y ahora “Mbazo” aguarda su mejor momento. Mencionar el partido inaugural de Sudáfrica, frente a México en Johannesburgo, iluminó su rostro. “¿El 11 de junio? No cabe duda de que será mi mayor orgullo”, explicó riéndose. “Recorrer el túnel de Soccer City, ya imagino esa sensación, va a ser una locura. Será inigualable”.