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Sudafrica 0-3 Uruguay


Diego Forlan (C) of Uruguay celebrates after scoring the opening goal with team mate Jorge Fucile and Alvaro Pereira
Con dos goles de su estrella, Diego Forlán, y uno de Álvaro Pereira, Uruguay derrotó 3-0 a Sudáfrica en partido correspondiente al Grupo A, disputado en el Estadio Loftus Versfeld de la ciudad de Pretoria.
Pese a lo que indica el resultado, Sudáfrica arrancó mejor en la primera mitad. Los locales dejaron esta vez los nervios en el vestidor, y por los primeros cinco minutos arrinconaron a los uruguayos, que no podían salir de su cancha. Sin embargo, al minuto 6 llegó la primera acción celeste, en un tiro libre de Diego Forlán, rebotado por la barrera, y desde entonces, los charrúas se sintieron mucho más cómodos.
Los siguientes quince minutos fueron de ida y vuelta. Jorge Fucile tuvo una buena posibilidad al 8’, pero su tiro se fue desviado, mientras que Siphiwe Tshabalala trató de repetir su gran gol del encuentro inaugural pero sus dos disparos salieron muy por encima. Minutos más tarde, fue Luis Suárez quien se acercó, pero Itumeleng Khune estuvo muy atento.
Un minuto más tarde, sin embargo, el portero sólo pudo ver cómo un gran disparo de Diego Forlán era desviado por Aaron Mokoena y se colaba en las redes (0-1, 24’). El gol fue un shock para los locales, que perdieron el control del partido, y estuvieron cerca de recibir el segundo en dos ocasiones consecutivas, gracias a Suárez y Edinson Cavani.
Sudáfrica lo intentó un poco más al acercarse el final de la primera mitad, pero el cabezazo de Katlego Mphela pasó cerca del marco de Fernando Muslera, y así se fueron los equipos al descanso, con el añadido de la amonestación de Kagisho Dikgacoi, que se perderá el próximo encuentro ante Francia.
Color celesteUruguay mantuvo el tipo en la segunda mitad, y no soltó el control de la pelota en los primeros minutos. Cavani se quedó cerca de ampliar el marcador y luego Lugano, solo dentro del área, no pudo rematar bien al 54’. Los locales no lograban recuperar el balón y los celestes todavía se procuraron dos buenas chances, por medio de Suárez y Maxi Pereira.
A partir del minuto 65’ sin embargo, Sudáfrica entendió que tenía que matar o morir, y se lanzó al frente. Al fin, los Bafana Bafana lograron generar opciones de gol y Mphela tuvo la más clara para su equipo pero, estorbado por Muslera, no pudo dar dirección a su remate.
Y entonces, cuando más cerca parecía el gol del empate, llegó la puntilla charrúa. En un contragolpe, el guardameta Khune derribó a Suárez dentro del área, y se llevó una tarjeta roja. Forlán cobró el penal con maestría y silenció a todo el estadio (0-2, 80'). Y todavía hubo tiempo para uno más. En tiempo de compensación, Suárez tiró un centro perfecto, que Pereira definió sobre la línea (0-3, 90'+).
Uruguay, que sumó su primer triunfo en 20 años, enfrentará ahora a México el 22 de junio mientras que los Bafana Bafana lo harán ante Francia el mismo día.
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Mexico, Sudafrica y un justo empate

MARCA. Salcido trata de escapar de la presión de Modise y Letsholonyane. (AFP)
Que nadie se sienta arrebatado por este empate. Ni Sudáfrica, que recién se despertó después de encontrar un golazo en el comienzo del segundo tiempo pero antes había hecho agua por todos lados. Ni México, que volvió loca a la defensa del local en la primera etapa aunque después mostró muy poca mandíbula para asimilar el golpe de un gol sorpresivo. Los dos tienen su premio y su castigo. Los dos pueden mirar el futuro todavía con ilusión.

Al momento futbolístico más esperado de los últimos cuatro años lo precedieron los himnos: fueron cinco minutos de emoción y también de alivio, porque dejó de sonar el chillido penetrante de las vuvuzelas. Después de ese ratito, comenzó en Sudáfrica el 19º Mundial de la historia. Y las cornetitas marcaron la atmósfera del Soccer City de Johannesburgo.

Los primeros minutos mostraron un recital de fútbol de México al que sólo le faltó el gol. Los locales no hacían pie ante un esquema del equipo de Aguirre que mostraba a tres delanteros: Dos Santos -después se retrasaría un poco- por derecha, Franco por el centro y Vela por izquierda. Y encima se sumaban las subidas bien picantes de Aguilar por la derecha. Ya antes de los dos minutos México tuvo una chance clarísima de gol, cuando el capitán Mokoena tapó el tiro de Dos Santos con el arquero Khune vencido.

Si había alguna duda sobre si la juventud en la ofensiva mexicana (Dos Santos y Vela de 21 años) podía ser un factor que ayudara a los locales, esos minutos iniciales la despejaron totalmente. Recién cerca de los 20 minutos Sudáfrica emparejó un poco. Porque Pienaar, limitado en buena parte del partido a sacar aceite de las piedras, sumó movilidad y empezó a manejar la pelota para ver si en alguna subida de Gaxa o algún chispazo de Mphela podía aparecer una chance para los locales. Pero después de un rato las llegadas mexicanas volvieron a salir como en una ráfaga de ametralladora.

El equipo de Aguirre estaba muy ajustado en la creación y generaba mucho peligro, pero claramente fallaba la terminación. Sobre todo en los pies y la cabeza del argentino nacionalizado Guillermo Franco, a quien Khune -a esa altura ya una de las figuras del partido- le tapó un mano a mano con la pelota picando al borde del área chica. Sobre el final del primer tiempo, volvió a arrimar Sudáfrica y estuvo cerca con un centro de Tshabalala que no llegó a cabecear por poco el limitado Mphela.

Como muestra de dónde veía Parreira los problemas de su equipo, para el segundo tiempo ya no salió el pobre Thwala, que había padecido las subidas de Aguilar y de todo aquel que se animara por la izquierda de la defensa. Y fue entonces que se pudo aplicar una vez más aquel viejo axioma de que los goles que no se concretan en un arco se sufren en el propio. Porque Dikgacoi aprovechó un hueco que se abrió en la defensa mexicana luego de una sucesión de toques y puso un pase exquisito para que Tshabalala fusilara al Conejo Pérez con un tiro cruzado y alto. Y así Sudáfrica, que había estado agarrotado por los nervios y cruzaba la mitad de cancha sólo esporádicamente en el primer tiempo, se puso arriba para que en el estadio la fiesta se multiplicara.

Aguirre acusó inmediatamente el golpe. Sacrificó al lateral Aguilar -¿un pase de factura por el gol?-, de muy buen primer tiempo, y puso a Guardado para aportar en el medio. La sensación que salía de la cancha era que el daño ya estaba hecho y era suficiente. El local empezó a justificar la ventaja, con jugadores que parecían haber sido tocados por una varita mágica en el entretiempo. Dikgacoi mostró criterio para manejar los ritmos en el medio, Modise se dio tiempo hasta para sorprender el ataque y Pienaar aportó lo que se esperaba de él. Alcanzó también Khune a sacarle una pelota del ángulo a Dos Santos, como para que nadie se olvidara del peso que tenía en el resultado.

La derrota parecía un castigo demasiado duro para la falta de puntería de México, aunque sea bueno recordar que este juego se define metiendo la pelota en el arco. Por eso fue un toque de justicia que Rafa Márquez -autor también del anterior gol de su selección en Mundiales, ante Argentina en 2006- aprovechara un centro pasado para marcar el 1-1 a 12 minutos del final. Así, los centroamericanos rescataban un punto cuando parecía que el partido se les iba.

Sudáfrica tendría todavía una chance muy buena en el último minuto, cuando Mphela estrelló su tiro en el palo ante la salida de Pérez. Pero fue 1-1 y a la gente le alcanzó para irse contenta del estadio. El empate dejó abiertas para los dos las chances de clasificación. Por juego está claro que México mostró mucho más cuando fue dominador, aunque estuvo cerca de tener un tropezón grande. Y el local, que aportó momentos interesantes en el segundo tiempo, se quedó con un empate con gusto a poco porque la victoria parecía cerca. Regalaron, en fin, momentos entretenidos en un partido cambiante y con emociones. Pero que sólo quedará en la historia por haber abierto este Sudáfrica 2010 que ya paraliza al mundo.
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Los 23 de Sudafrica

Sudáfrica:
Porteros: Rowen Fernández (Arminia Bielefeld/Alemania), Moeneeb Josephs (Orlando Pirates), Itumeleng Khune (Kaizer Chiefs), Shuaib Walters (Maritzburg Utd)
Defensas: Matthew Booth, Siboniso Gaxa y Innocent Mdledle (los tres del Mamelodi Sundowns), Bongani Khumalo (SuperSport Utd), Tsepo Masilela (Maccabi Haifa/Israel), Aaron Mokoena (Portsmouth/Inglaterra), Bryce Moon (PAOK/Grecia), Anele Ngcongca (Racing Genk/Belgica), Siyabonga Sangweni (Golden Arrows), Lucas Thwala (Pirates)
Mediocampistas: Franklin Cale y Surprise Moriri (Sundowns), Andile Jali y Teko Modise (Pirates), Reneilwe Letsholonyane y Siphiwe Tshabalala (Kaizer Chiefs), Lance Davids (Ajax Ciudad del Cabo), Kagisho Dikgacoi (Fulham/Inglaterra), Thanduyise Khuboni (Arrows), Steven Pienaar (Everton/Inglaterra), Macbeth Sibaya (Rubin Kazan/Rusia)
Delanteros: Benni McCarthy (West Ham/Inglaterra), Katlego Mashego (Sundowns), Siyabonga Nomvete (Moroka Swallows), Bernard Parker (Twente/Holanda)
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El centurión Mokoena ya piensa en el futuro



El centurión Mokoena ya piensa en el futuro
Tras alcanzar las 100 internacionalidades con su país —un récord—, el capitán de Sudáfrica, Aaron Mokoena, manifestó su eterna gratitud hacia dos personas que le han ayudado a triunfar con la selección: su madre y el legendario futbolista sudafricano Jomo Sono, el “Príncipe Negro”.
Mokoena alaba a su progenitora por haber sabido educarlo en una zona asolada por la pobreza como las calles del Vaal, en las afueras de Johannesburgo. Y considera a Sono una figura paterna, que no sólo le dio la alternativa en el fútbol profesional, sino que asumió el papel de mentor y le ayudó a tomar algunas de las decisiones más difíciles de su vida. Sono fue uno de los mejores jugadores de Sudáfrica, elevándose a la categoría de ídolo, pero nunca llegó a exhibir su calidad en el escenario global, ya que por aquel entonces Sudáfrica se encontraba aislada internacionalmente. Es el hombre cuyo olfato para detectar talento ha ayudado a varios de los mejores futbolistas del país a labrarse un nombre en el extranjero.
“Para mí es un momento bastante emotivo, estar aquí sentado y saber que voy a jugar más de 100 partidos con mi país, es algo muy emocionante”, señaló Mokoena antes del encuentro que su equipo venció por 5-0 ante Guatemala y en el que alcanzó ese hito. “Siendo un muchacho del Vaal, nunca habría soñado con esto. Pero debo agradecérselo a mi madre, la mujer que tanta fuerza me dio y me respaldó en todo momento”.
Luego Mokoena quiso hablar de Sono: “¿Qué puedo decir de él? ¿Por dónde empiezo? Jomo es una leyenda, es uno de los mejores jugadores que haya dado Sudáfrica, pero en mi caso ha desempeñado la función de un padre y un mentor. Ha ejercido una influencia enorme sobre mi carrera. Cuando mucha gente me criticaba, Jomo me respaldó, no muchos lo han hecho en todo momento. Nunca se olvida a la persona que te ofreció la oportunidad de expresarte dentro de un campo de fútbol, y a mí me la proporcionó Jomo. Es una leyenda, supone un ejemplo para mí”, declaró emocionado en exclusiva a FIFA.com el hombre a quien llaman cariñosamente “Mbazo”.
Al crecer, Mokoena se ganó la reputación de defensor contundente en las entradas, que a menudo era una pesadilla para los atacantes rivales. En los antiguos distritos segregados, recibió el apodo de “Mbazo” (“hacha”), debido a su dureza. Fuera de la cancha, sin embargo, no deja de ser un caballero de tono suave y, según él mismo admite, “un niño de mamá”. En su país normalmente levanta opiniones encontradas, pero ahora ha inscrito su nombre en los libros de récords al actuar en 100 encuentros con los Bafana Bafana.
Mokoena alcanzó ese registro en el flamante Estadio Peter Mokaba el 31 de mayo, vistiendo una camiseta especial con el número 100. Una merecida recompensa para un hombre que lleva más de un decenio esforzándose y sirviendo a su país con distinción. Su periplo empezó en 1999, cuando, a los 18 años, hizo historia al convertirse en el jugador más joven convocado por el combinado sudafricano. No tardó en comparársele con el legendario defensa Lucas Radebe, quien vivía entonces sus últimos años con la selección. Después de que Radebe colgase las botas, el brazalete de capitán pasó por varios jugadores, pero el seleccionador de aquella época, Stuart Baxter, pronto decidió entregárselo a Mokoena, en un momento en que Sudáfrica intentaba obtener el pase a la Copa Mundial de la FIFA 2006.
Lo mejor de su trayectoria aún está por venir
Mokoena habló abiertamente con FIFA.com acerca de sus peores momentos y sus mayores orgullos con los Bafana Bafana. “Para mí, la mayor decepción fue no conseguir la clasificación para la Copa Mundial de la FIFA Alemania 2006. Me dolió mucho”, dijo. “Pensaba que no me recuperaría. En ese periodo pasaron muchas cosas. Luego, otro momento fue cuando me tuve que retirar del plantel en 2008, en vísperas de la Copa Africana de Naciones, me resultó muy duro, pero había muchas razones”.
Pero tras la lluvia siempre vuelve a salir el sol, y ahora “Mbazo” aguarda su mejor momento. Mencionar el partido inaugural de Sudáfrica, frente a México en Johannesburgo, iluminó su rostro. “¿El 11 de junio? No cabe duda de que será mi mayor orgullo”, explicó riéndose. “Recorrer el túnel de Soccer City, ya imagino esa sensación, va a ser una locura. Será inigualable”.
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Sudafrica 2-1 Colombia


Sudáfrica se ilusiona (2-1)



Sudáfrica se ilusiona (2-1)La selección sudafricana de fútbol se impuso este jueves por 2-1 a Colombia, en un partido de preparación para la Copa Mundial de la FIFA de la que será anfitriona. El amistoso disputado en el Soccer City de Soweto, es el noveno sin perder desde que Carlos Alberto Parreira entrena a los 'Bafana Bafana'.
Los pupilos del brasileño se impusieron pese a sufrir ante una Colombia que practicó un juego más rápido que los locales, aunque los sudafricanos se adelantaron en el marcador en el minuto 18 al transformar un penal Teko Modise. Apenas tres minutos después, el árbitro señaló otra pena  máxima en favor de los sudamericanos, que transformó Giovanni Moreno (21).
En la segunda mitad los hombres de Parreira lograron el tanto de la victoria gracias a un tercer penal, transformado por Katlego Mphela (58) y que permitió a Sudáfrica tomar ventaja en un marcador que ya no se movería.
Los errores defensivos de los 'Bafana Bafana', podrían haberle costado un segundo gol en contra antes del descanso, pero los primeros 45 minutos terminaron con 1-1.
Talentos y veteranos
Con la llegada de Steven Pienaar, centrocampista del Everton y estrella de la selección local que se acaba de unir a la concentración de preparación, los sudafricanos preservaron su ventaja.
Parreira hizo jugar este jueves al delantero Benni McCarthy, que ha sido objeto de las críticas de la prensa local por su sobrepeso y que se quedó sin sumar su 32º gol como internacional.
Colombia, que no participará en la cita planetaria, no pudo igualar. Los hombres que entrena Hernán Gómez merecieron un mejor resultado en el Soccer City, donde se inaugurará el Mundial con el Sudáfrica-México del 11 de junio.
En el marco de la preparación del torneo que realiza actualmente Sudáfrica, los pupilos de Parreira se medirán a Guatemala el 31 de mayo y a Dinamarca el 5 de junio.
En su anterior amistoso de preparación, Sudáfrica empató 1-1 ante Bulgaria con un mejor juego al exhibido ante Colombia, aunque a los 75.000 espectadores que abarrotaron el estadio no pareció importarles. Los locales, vale recordar, están encuadrados en el Grupo A del Mundial, junto a Uruguay, México y Francia.
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